Jorge Lobo Carrascosa, emblema del Huracán campeón del 73, comenta lo que siente tras haber formado parte de ese plantel tan recordado. Además, cuenta los motivos que lo llevaron a no formar parte de la selección nacional que se consagró en el 78, dirigida por César Luis Menotti, a quien describe como “un tipo con gran capacidad, oratoria y cultura”.
Integridad, respeto, valores, principios morales. Todos estos son conceptos que podrían definir a Jorge Carrascosa. El fútbol en su vida ha sido sin dudas algo muy especial. Es recordado por haber sido un brillante lateral izquierdo, sobretodo por los hinchas del Globo de Parque Patricios. En Huracán se consagró tras salir campeón del Metropolitano de 1973, único título del club en el profesionalismo.
- Usted formó parte del Huracán campeón del 73, uno de los equipos mas distinguidos en la historia de la historia de nuestro país, que desplegó un fútbol de alto vuelo. ¿Se puede volver a ver esa clase de fútbol en la actualidad, siendo que ahora el deporte es tan cerrado?
- Me traes a la memoria un muy lindo recuerdo. Fue una etapa trascendente en la historia de Huracán. Ese era un equipo que reunía todas las condiciones y colmaba todas las expectativas, no solamente para la gente de Huracán, sino para el espectador del fútbol en su totalidad a tal punto que venían a vernos hinchas de otros equipos. Hablando de ese fútbol, yo creo que es posible, ya que hoy en día se esta poniendo de manifiesto a través de distintos equipos. Y para hacer una relación mas directa con esto podemos trasladarlo al Huracán de Cappa de hace un tiempo. Con esto se demuestra como también por medio del buen fútbol se pueden obtener resultados. También pasó en el último mundial, donde se vieron equipos que intentaron hacer un fútbol mejor jugado, como España por ejemplo. Pero cuando se dramatiza el fútbol, y se hace una lucha de vida o muerte, son cosas que van desvirtuando la esencia del deporte.
- Usted estuvo durante mucho tiempo bajo las órdenes de Menotti, conocido por ser partidario del buen fútbol. ¿Es un obsesivo como se lo pinta?
- Cesar Luis es un exponente clásico de la tradición del fútbol rosarino. Tuvo la suerte de jugar en Boca, en la selección nacional, en el Santos. El siempre fue muy analizador del fútbol brasileño. Cuando tomo la dirección técnica de Huracán, tenía treinta y cuatro años, era muy joven. Pero lo que el tenia principalmente eran convicciones, principios y fundamentalmente fue coherente en cuanto a lo quería transmitir a través del fútbol. Es un tipo de gran capacidad, oratoria y cultura, que te abre panoramas no solo a nivel futbolístico, sino a nivel humano.
Carrascosa jugó la Copa del Mundo de Alemania 1974, cuando el seleccionado argentino quedara eliminado en segunda ronda. En la primera fase, Argentina poseía los mismos puntos que Italia, teniendo que jugar todavía un partido, frente a Haití. Para pasar de ronda, debía ser victoria de los nacionales por tres goles o mas frente a los centroamericanos y esperar que los “azurri” perdieran ante Polonia. Entonces, y siendo esto confesado por algunos jugadores de ese plantel, los argentinos hicieron una colecta y ofrecieron 25 mil dólares a los polacos a modo de incentivo para que ganaran su encuentro ante Italia. Polonia ya estaba clasificada, por lo que no era extraño pensar que pondría suplentes, pero salió con todos sus titulares y derrotó 2 a 1 a los italianos. En tanto, Argentina superó sin problemas a Haití por 4 a 1 y así logró la clasificación a la siguiente instancia del torneo.
- Usted se retiró muy joven, a los 31 años, recalcando que existían algunas cosas del ambiente del fútbol que le molestaban. ¿Lo que pasó con Polonia en el Mundial del 74 fue una de esas cosas?
- Bueno, esa fue mi primera experiencia en un Mundial. Esas eran cosas que se comentaban y que para algunos significaba clasificar, pero para mi era algo que estaba mal y que desvirtúa la esencia de lo que es el deporte. Igualmente, esto es una cosa mas de todo lo que se maneja en un ambiente tan competitivo y de intereses de por medio, que ahora se agravan porque se ha convertido realmente en un negocio salvaje en todo lo que involucra al fútbol, que de pasó no escapa a la sociedad compleja en la cual vivimos. A partir de ese momento comienza otra etapa que yo la llamo de jerarquización del fútbol argentino, que encabeza Menotti del 74 al 78, en la cual se quería encontrar una base o columna vertebral al equipo. Esta etapa fue la mía como capitán durante cuatro años que termina con el primer torneo organizado en Argentina, del cual yo me retiro en enero, por propia voluntad antes de ese campeonato.
Daniel Passarella terminó levantando la Copa Mundial de 1978 cuando el gobierno militar gobernaba en el país, anfitrión por primera vez del certamen. Más de uno habrá pensado en ese momento que quien podría haber alzado el tan ansiado trofeo era Jorge Carrascosa. Es que al dar la lista de convocados para disputar el Mundial, el nombre de Carrascosa, el gran capitán del seleccionado hasta ese entonces, no figuraba. Las explicaciones que el Lobo dio al respecto siempre fueron reservadas, pero queda muy en claro que en sus decisiones se refleja lo que él siempre respetó: los valores, los principios, la familia y los seres queridos.
- ¿Se arrepiente de no haber jugado el Mundial del 78?
- No. No me arrepiento por lo que te decía antes. Para mi el fútbol es un deporte apasionante. Siento lo mismo si estoy jugando un Mundial, o con Huracán jugando un final de Copa Libertadores o lo que sea. En todo lo que rodea al fútbol, para mi no esta en juego ni la patria, ni la vida, ni el amigo. Para mi la vida pasa por otro lado. Por supuesto que para mi fue un orgullo vestir la camiseta de la selección argentina, haber sido capitán porque es una distinción. Pero no pasa por ahí, porque para mi primero está el hombre y después la profesión. Entonces, cuando hay un objetivo, como ganar la primera Copa jugada en Argentina con la presión que eso implica, tenés que estar muy bien en la parte física, mental y espiritual para cumplir un objetivo de esa naturaleza. Para mi no fue un hecho determinante, sino una suma de razones que me llevaron a no jugarlo. Igual yo creo que aporte mi granito de arena dentro de ese proceso que formó el Flaco, pero no me arrepiento porque yo separo lo económico de lo que siento, lo que me ayuda a tomar este tipo de decisiones.
- ¿Nunca se le ocurrió ser técnico de algún equipo?
- La vida no te permite ensayos, la vas viviendo. Yo pensé que toda la problemática humana estaba en el fútbol, en ese tipo de ambiente. Pero después me di cuenta en que el problema esta en el ser humano, en la esencia del ser humano. Entonces tenés el poder de cambiar algo, te metes en la de todos de acuerdo a la liquidez de conciencia que tenés, o te aislás. Pero te aislás en el buen sentido, con la gente que te conoce, en tu logar en tu barrio. Yo analizo a través del tiempo y no es casual que este acá porque donde esta mi familia, mis raíces y mis amigos.